












Luego de recibir la confesión del acusado y con el acuerdo de las partes, el juez de ese distrito, Sebastián Guzmán, lo condenó a seis meses de prisión de ejecución efectiva y lo declaró reincidente.
El primero de los hechos ocurrió el 1 de abril, cuando el condenado ingresó a la vivienda de una mujer mientras ella se había ausentado momentáneamente y sustrajo un teléfono celular. El dispositivo fue posteriormente secuestrado y restituido a la damnificada.
El segundo ocurrió el 24 de abril, cuando una vecina de Las Lajitas denunció la sustracción de un secarropas que se encontraba en la galería de su vivienda, junto con un acolchado. Según se estableció durante la investigación, el condenado ingresó al inmueble aprovechando que el terreno no contaba con cerramiento perimetral.
Posteriormente, la víctima lo encontró en la vía pública llevando el secarropas, que fue secuestrado y luego restituido.
El fiscal Saravia sostuvo la acusación por ambos hechos, que concluyó con el reconocimiento de responsabilidad del acusado y la imposición de la pena de cumplimiento efectivo.