En el Museo Nacional, donde se exhibe buena parte de la memoria histórica, artística y cultural del país, decenas de piezas fueron removidas de sus paredes esta semana por orden del gobierno derechista, bajo el argumento que el recinto no debe "servir como instrumento de adoctrinamiento político".
"Se están dando decisiones para reescribir esa memoria, esa historia según la narrativa que quiere posicionar el gobierno", dijo a la AFP Paola Castañeda, profesora de geografía de 35 años, que repartía entre los manifestantes pegatinas con imágenes de las obras retiradas.
Sin referirse directamente al museo, De la Espriella dijo el jueves que el "Estado tiene el deber moral insoslayable y político de impedir que los espacios culturales sean captados por el socialcomunismo ateo y enemigo de los valores".
Junto a la ministra de Cultura, Paola Holguín, lanzó advertencias contra la llamada cultura "woke", que definió como "uno de los grandes cánceres que amenazan la unidad nacional".
La palabra inglesa "woke" es usada con frecuencia por sectores conservadores como etiqueta peyorativa para criticar políticas progresistas.
La jornada transcurrió de manera pacífica con música, cánticos y arengas como "somos artistas, no somos terroristas".
En la noche, la policía antidisturbios disolvió la protesta con bombas aturdidoras, gases lacrimógenos y una tanqueta que lanzaba chorros de agua.
"Me siento con mucha desesperanza, porque una obra de arte es una obra de arte. No es una amenaza", dijo Leti Muñoz, pensionada de 59 años con una bandera feminista.
Un manifestante se sitúa frente a agentes de la policía antidisturbios durante una protesta en el Museo Nacional contra una orden del Gobierno de retirar obras que aluden a los derechos LGBTQ y al proceso de paz del país, en Bogotá, el 17 de octubre de 2026.
El Museo de Arte Moderno de Bogotá (Mambo) y otros cinco museos de todo el país firmaron una declaración en la que expresaron su "profunda preocupación" por lo ocurrido con las obras retiradas y exigieron a la ministra de Cultura "que garantice la autonomía de los museos".
"Ningún gobierno debería decidir qué podemos ver de nuestra historia según sus afinidades políticas, ni imponer una versión que suprima las demás", anotaron.
Aliado de Donald Trump y en el poder desde hace poco más de dos meses, De la Espriella es criticado por sus frecuentes alusiones a Cristo, el uso de imágenes religiosas en eventos públicos y declaraciones contra derechos protegidos por la Constitución, como el aborto.
También por presuntos excesos en sus políticas de mano dura, como liderar con pistola al cinto operaciones militares o caminar entre los cadáveres que dejó uno de sus bombardeos.
Están "borrando por completo aquellas cosas que ellos han llamado apología del terrorismo, de aquellas cosas que ellos han llamado ideología woke, que no son otra cosa que la memoria del conflicto armado (...) la memoria de la lucha de los colectivos de mujeres, los colectivos feministas, los colectivos LGBT", añadió Castañeda.
Desde esta semana se prohibió tomar fotografías dentro del museo, dijeron trabajadores a la AFP.
El miércoles decenas de miles protestaron en todo el país, en la primera marcha contra las políticas de derecha del gobierno.
Los manifestantes llamaron a un nuevo plantón frente al museo Nacional el domingo a las 10H00 locales (15H00 GMT).
"Siento que nos tenemos que tomar esto mucho más en serio porque no han pasado ni siquiera tres meses de este nuevo gobierno y está sucediendo este tipo de cosas", dijo Daniel Jiménez, artista plástico de la comunidad LGBT.