Tras los acercamientos realizados en Tokio, el ministro de Comercio de Colombia, Mauricio Gómez Amín, informó que sostuvo reuniones con representantes de Mazda para explorar posibilidades de inversión. Entre las alternativas, se conversó sobre una posible planta de ensamblaje y la vinculación de proveedores colombianos.
"Junto a Procolombia trabajamos para generar confianza inversionista, fortalecer la industria automotriz y abrir nuevas oportunidades de producción y empleo", dijo el jefe de la cartera en sus redes sociales.
De otro lado, Ángela Patricia López, presidenta de Mazda Colombia, dijo que "apreciamos el interés expresado en torno a la posible participación de Mazda en eventuales escenarios de ensamble en Colombia". Según López, "las oportunidades serán estudiadas dentro del marco estratégico de la organización".
La Compañía Colombiana Automotriz (CCA), dedicada a ensamblar los vehículos Mazda, informó en su momento que el 30 de abril de 2014 sería su último día de producción en el país. En palabras de Fabio Sánchez, presidente de la CCA, "los volúmenes de las ventas no corresponden en la proporción suficiente a la producción de la planta".
De acuerdo con los reportes de la compañía, solo se llegó a usar 30% de la capacidad instalada, con 57 vehículos ensamblados diariamente, y la planta pasó de tener 1,600 a 500 empleados. Estos factores motivaron, en gran medida, el cierre de la ensambladora.
Como conclusión de una evaluación de competitividad global, Mazda Motor Corporation determinó que sus operaciones en el país continuarán bajo un modelo basado en la importación de todo su portafolio de vehículos.
Ahora, con el acercamiento del gobierno, tras 12 años de su salida, está en juego el regreso de sus operaciones de ensamblaje en Colombia, una decisión que dependerá de las condiciones que encuentre para desarrollar una operación industrial en el mercado local.