Aunque el técnico de Argentina,Lionel Scaloni le quiso bajar la tensión al duelo entre su selección e Inglaterra, afirmando que se trata solo de un partido de fútbol ante una gran rival, lo cierto es que el trasfondo político y deportivo entre estas dos naciones genera una atmósfera de guerra y lucha a muerte, por temas como las islas Malvinas, la mano de D10S y otros episodios que están en la historia.
Inglaterra y Argentina ya han tenido batallas épicas en los Mundiales, y la rivalidad ya es eterna desde el Mundial de 1966, aunque en años más recientes han sucedido hechos que han vuelto a fomentar ese duelo a muerte. Así pasó en el Mundial de México 1986, con la victoria de Argentina 2-1 con el gol de la mano de D10S (Diego Armando Maradona), que se hizo famosa a nivel mundial y fue tomada por los argentinos como la reivindicación social y un homenaje a los caídos en la guerra.
Pocos enfrentamientos de selecciones cargan con tantas polémicas y morbo como el de argentinos e ingleses, cuya rivalidad se ha condimentado dentro y fuera de la cancha.
La Guerra de las Malvinas o la Mano de D10S de Diego Maradona, que eliminó a los Tres Leones en cuartos de final del Mundial de 1986, son tal vez los mayores ápices de un antagonismo listo para escribir un nuevo capítulo.
En las cinco ocasiones anteriores que se enfrentaron en la mayor pasarela del fútbol -en fases de grupo, octavos y cuartos- no había tanto en juego. Los europeos festejaron en tres ocasiones y los sudamericanos en dos.
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Pero esta vez, en elMercedes-Benz Stadium, un deslumbrante recinto con capacidad para 68.239 espectadores, está en juego que Argentina dispute su segunda final consecutiva o que Inglaterra clasifique a su primera final en seis décadas.
Ambos bandos han llamado a la calma frente a un encuentro que se disputará con el otro finalista ya definido, pues Francia y España se miden un día antes (este martes) en Arlington, cerca de Dallas.
"El mensaje es que es un partido de fútbol. No busquemos otra cosa", dijo el seleccionador argentino, Lionel Scaloni, luego de eliminar en el alargue a Suiza (3-1) en cuartos de final, pero otra cosa piensan los argentinos en su país, así lo describe Jessica Villamil, una periodista colombiana radicada en Buenos Aires, quien mencionó en X: "El de mañana no es solo un partido de fútbol entre Argentina - Inglaterra. Acá la gente, el pueblo lo vive como una segunda disputa por las Malvinas, otra posibilidad de imponerse con una mano de D10S, callarle la boca al presidente que se desvive por Thatcher mientras desplanta a los veteranos de la guerra".
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Y remata su mensaje con esta reflexión: "La de mañana, ya se anuncia como una batalla campal allá en el campo de juego y acá en las calles de Buenos Aires".
Incluso, mientras el ambiente en el Mundial y en Estados Unidos es de fiesta, en Buenos Aires los medios locales e internacionales se están preparando porque, a diferencia de hace cuatro años, esta vez el actual presidente de la República, Javier Milei, está disolviendo las manifestaciones y festejos de los bonaerenses en calles principales como la 9 de Julio, en inmediaciones del Obelisco.
La batalla contra los suizos fue el tercer juego consecutivo en el que los campeones del mundo pasaron apuros. Antes, sufrieron para eliminar 3-2 al debutante Cabo Verde en la prórroga de dieciseisavos ya Egipto con una remontada agónica en octavos.
Ante Suiza hubo un hecho en particular, fue el primer cotejo de Norteamérica 2026 en el que Lionel Messi no anotó, aunque se mantuvo igualado con el francés Kylian Mbappé como máximos artilleros, con ocho goles.
El capitán, goleador histórico de los Mundiales, con 21 dianas, una más que Mbappé, buscará proteger sus récords. Pero sobre todo apunta a colarse en su tercera final mundialista, tras la perdida con Alemania en Brasil 2014 y la vencida ante Francia en Catar 2022.
La labor no será fácil en el que será su primer cotejo contra Inglaterra, la única selección campeona del mundo a la que nunca se había enfrentado en más de 200 juegos internacionales.
"Es especial porque es una selección grande, una potencia y siempre es lindo jugar contra una selección así", dijo el Diez, de 39 años, tras el triunfo en cuartos.
En busca de su segunda final en un Mundial, luego de ganar su única corona en 1966, los ingleses cuentan con una doble carta de presentación para desafiar a Messi y compañía: Harry Kane y Jude Bellingham.
Amargar la despedida
Entre los dos han anotado doce (seis cada uno) de los trece tantos marcados por el equipo que dirige el alemán Thomas Tuchel.
Los Tres Leones llegaron a la Copa del Mundo como uno de los favoritos. En números y resultados han cumplido con el rótulo, pero su fútbol ha quedado en deuda y también pasaron dolores rumbo a la ronda de los cuatro mejores.
Los inventores del balompié tropezaron con Ghana (0-0) en la fase de grupos y remontaron 2-1 a RD Congo en dieciseisavos ya Noruega en cuartos poco antes de que sonara la campana.
Contra México (3-2), en octavos, resistieron casi todo el segundo tiempo con un hombre menos. Y con esa resiliencia creciente buscarán amargar el sexto y último Mundial del que muchos consideran el mejor futbolista de la historia.
"Todos sabemos lo bueno que es Messi, pero también sabemos lo buena que es Argentina. No podemos depender únicamente de (detener a) Messi", dijo el lunes el portero inglés, Jordan Pickford.
"Tenemos que concentrarnos en sus otros puntos fuertes y en las debilidades de las que podemos aprovecharnos".