Argentina - Inglaterra no es solamente un partido de fútbol en una Copa del Mundo. La influencia de los ingleses es determinante para entender la penetración del fútbol en nuestro país. La instalación de compañías británicas vinculadas principalmente a los ferrocarriles, a partir de un acercamiento comercial entre fines del siglo XIX y principios del XX, provocó un gran flujo inmigratorio hacia Argentina.
Muchos de los primeros equipos surgieron de los clubes y de los colegios creados por los ingleses a finales del siglo XIX en la ciudad de Buenos Aires y en el conurbano. Había una gran mayoría de apellidos de origen británico en las ligas de fútbol amateur. El primer gran campeón argentino fue Alumni, equipo surgido de un colegio y repleto de ingleses. Fundado en 1898, ganó 10 de los 12 torneos disputados entre 1900 y 1911.
Durante el profesionalismo desde 1931, la AFA decidió traer referís desde Inglaterra en la década del 50 a raíz de desempeños escandalosos de los árbitros locales. La influencia se transformó en rivalidad futbolera a partir del duelo de cuartos de final en el Mundial 1966. La inexplicable expulsión de Antonio Ubaldo Rattin en la victoria de Inglaterra por 1-0 cambió el guion de la película. Las imágenes del Rata estrujando la bandera británica en el banderín del córner y sentándose sobre la alfombra roja del palco de la reina Isabel II mientras los ingleses le tiraban de todo dieron la vuelta al mundo. El arbitro alemán Kreitlein lo echó porque creyó que lo estaba insultando. Rattin no hablaba alemán ni Kreitlein castellano. Le hizo la señal para que se fuera y el centrojás pidió un intérprete para hacerse entender. No hubo caso. Se tuvo que ir. El seleccionador inglés Alf Ramsey tildó de "animals" a los futbolistas argentinos. Desde ese incidente, la FIFA creó las tarjetas amarilla y roja para que los referís gestionaran mejor la disciplina de los jugadores. Cambió la historia.
El legendario Rattin murió el mismo día en que Inglaterra y Argentina ganaron sus respectivos duelos para enfrentarse en la segunda semifinal de este Mundial 2026, a sesenta años de aquel episodio determinante para el vínculo futbolero entre ambas naciones. El guionista superior del fútbol lo hizo de nuevo.
En 1968, Estudiantes de La Plata se consagró campeón intercontinental ante el Manchester United de Bobby Charlton y George Best. El equipo de Don Osvaldo Zubeldía ganó de local y empató en Old Trafford con un cabezazo de Juan Ramón Verón, la Bruja original. El sentimiento anti argentino de los ingleses empezó a bajar luego del Mundial '78 ganado por la selección de Menotti y del que Inglaterra no participó porque no se clasificó.
Klaus Gallo, doctor en Historia Moderna por la Universidad de Oxford y profesor de la Universidad Di Tella, publicó en 2017 "Las invasiones argentinas", un libro hermoso que explica y documenta cómo el feeling de los ingleses fue mutando desde aquella antipatía a esta admiración reflejada en los tributos que recibieron los campeones del mundo en Qatar cuando regresaron a sus respectivos clubes. Mac Allister en Brighton, Emiliano Martínez en Aston Villa, Julián Alvarez en Manchester City y Lisandro Martínez en Manchester United (con bandera argentina en una tribuna de Old Trafford) nunca se olvidarán de semejantes muestras de cariño.
El comienzo de la temporada 78-79 inglesa marcó la llegada de Osvaldo Ardiles y Ricardo Villa al Tottenham Hotspurs. No existía la Premier League, iniciada en la temporada 92-93. La liga estaba definida por su juego físico y directo con equipos dominantes en las competiciones continentales. El Nottingham Forest de Brian Clough levantó la Copa de Europa en 1979 y 1980. Aston Villa lo hizo en 1982. Liverpool fue el macho alfa de Europa hasta la masacre de Heysel en 1985. Los hinchas de los Spurs alentaban a Ossie y a Ricky al grito de "Argentina, Argentina". Hoy siguen siendo venerados cada vez que van al estadio. El gol de Villa en la final de la FA Cup 1981 es uno de los más lindos de la historia del torneo. El "still Ricky Villa" del narrador mientras el barbudo va gambeteando rivales está a la altura de esa obra de arte. Ardiles nunca dejó de vivir en Londres. Fue entrenador de los Spurs y es embajador de un club que llegó a la final de la Champions con un entrenador argentino: Mauricio Pochettino.
Claudio Marangoni en Sunderland, Alberto Tarantini en Birmingham y Alejandro "Alex" Sabella en Sheffield United y Leeds formaron parte de aquella primera invasión argentina. En julio de 1978 Harry Haslam, director técnico de Sheffield United, viajó a Argentina con una secreta misión: contratar a Diego Maradona. Diego tenía 17 años y había sido cortado por Menotti en la ultima depuración del plantel campeón del mundo. La cotización de 300.000 libras esterlinas le frustró la tarea y por la mitad se llevó a Sabella. Antes de ser un sabio entrenador y un maestro para sus dirigidos, Alejandro se destacó como un clásico 10, zurdo puro talento al que le tocó ser suplente del prócer Beto Alonso en aquel River de Angel Labruna campeón en 1975 y 1977. Cuenta Gallo en su libro que una de las personas clave en esa transferencia fue…Antonio Ubaldo Rattin, representante del Sheffield en Argentina. Sabella fue llevado en andas cuando su equipo descendió como muestra de gratitud a su manera de jugar. También dejó su huella en Leeds. Jugaba con medias cortas de tenis y no usaba canilleras en una liga donde se pegaba fuerte, revela Klaus en su libro.
Rene Orlando Houseman estuvo a punto de fichar para Middlesbrough pero no hubo acuerdo. Maranga (qué jugador por el amor de Dios) no se llevó bien con el DT y regresó pronto para jugar en Huracán. Conejo Tarantini también duró poco y descendió con Birmingham pero protagonizó el primer crossover musical-futbolero de esta historia. Pasó una Navidad en la casa de Jeff Lynne, el lider de Electric Light Orchestra. La ELO estaba a punto de lanzar su hit Last Train to London. Berto, como le decían allí, pidió que tocaran "Telephone Line" en la fiesta. Antes de regresar a Argentina para jugar en Talleres y luego en River, el lateral izquierdo campeón del mundo en 1978 conoció a Elton John, dueño de Watford, que lo invitó a uno de sus shows.
La conexión entre músicos ingleses y futbolistas argentinos tiene unos cuantos capítulos. Sabella se llamaba una banda indie-rock surgida en Sheffield en tributo a Alex. Los hermanos Gallagher de Oasis aman a Kun Agüero, el máximo goleador de la historia de Manchester City al cabo de diez años extraordinarios. Luego de una estricta marca personal de Victor Heredia en el Boca 2 - Instituto 2 del Metropolitano del 81, Maradona fue a ver a Queen en Velez. Posó con una remera de la Union Jack, les regaló camisetas a Freddy Mercury y John Deacon y presentó en el recital "Otro muerde el polvo". En 1980, Diego se presentó en Wembley junto a la selección de Menotti. Ganó Inglaterra 3-1, pero el momento del amistoso fue esa apilada que terminó con esa cachetada al lado del palo de Ray Clemence. "Tendrías que haber gambeteado al arquero", le dijo su hermano Hugo. Seis años después le hizo caso.
El 22 de junio de 1986 en el Azteca completó su obra maestra, la Gioconda de todos los goles de la historia. Peter Shilton sufrió la última gambeta y Argentina dejó afuera a Inglaterra. Ni siquiera el gol con la mano, más allá de esa bronca lógica e inmediata, cortó ese sentimiento de admiración al futbolista argentino por su competitividad, su astucia, su fiereza y su talento. Ese sentimiento se extendió en el tiempo. Dos protagonistas de aquel partido en Mexico hoy son referencias periodísticas en sus respectivos países y en el mundo: Jorge Valdano y Gary Lineker.
Cuarenta años después y junto con otros futbolistas, contaron la historia y el contexto en "El Partido", el peliculón nacido del libro de Andrés Burgo. La década del 90, la creación de la Premier League con más dinero para los clubes y la ley Bosman con los pasaportes comunitarios facilitaron la llegada de muchos argentinos: Christian Bassedas, Lobo Cordone, Petaco Carbonari, Bichi Fuertes y Nelson Vivas, entre otros. Los duelos mundialistas de Francia '98 y Japón 2002 lubricaron la rivalidad entre selecciones. Beckham fue villano en Saint Etienne y redentor en Sapporo. La imagen de Sir David y Sir Cholo Simeone con sus respectivas parejas en esta Copa del Mundo es el retrato de ese respeto que se refuerza con el paso del tiempo.
La llegada de Juan Sebastian Verón al Manchester United en 2001 activó la segunda invasión. El hijo del verdugo del club en aquella final intercontinental de 1968 llegó a Old Trafford tras cinco años exitosos en Italia. En su presentación, Seba dijo que era hincha del Sheffield United. ¿Por Sabella? No. Por Pedro Verde, casado con una tía suya y que había sido compañero de la Bruja original en el Pincha. En Inglaterra a Pedro Verde lo llamaban Peter Green por supuesto. Matias Vuoso, Luciano Figueroa, Luciano Zavagno y Facundo Sava llegaron a la Premier en esos años. El Colo Sava festejó sus goles en Fulham con una mascara del Zorro. Pero la aparición mas importante fue la de Hernan Crespo en Chelsea con Verón como compañero. Subcampeón en 2004, Hernán regresó al club al año siguiente y ganó la Liga en la temporada 2005-2006 con Jose Mourinho como entrenador. Hay una foto hermosa del 9 en el vestuario, emocionado con su medalla de campeón.
Sir Alex Ferguson contrató a Gabriel Heinze en 2004 y luego le negó a una transferencia al enemigo Liverpool. Andrés D'Alessandro estuvo unos meses en Portsmouth. Joe Cole, mediocampista de Chelsea y los Three Lions, quedó fascinado con su manera de jugar.
En enero de 2006, un futbolista argentino recibió el llamado del seleccionador Pekerman: "si no jugás en tu club, no vas al Mundial de Alemania". El jugador rescindió con su club y llegó a West Ham. Era Lionel Scaloni, que hasta dio una nota en su loft de Londres a la cadena MTV contando sus costumbres hogareñas. Allí vivió la peor frustración de su carrera. West Ham le ganaba 3-2 a Liverpool en la final de la FA Cup al minuto 88:46 y estaba a punto de levantar su primer trofeo en 26 años. Scaloni tiró la pelota afuera para que atendieran al acalambrado Djibril Cisse, atacante de los Reds. Dieter Hamann hizo el lateral y se la devolvió de cortesía. Pero Scaloni la dejó en el centro de la cancha justo donde estaba Steven Gerrard. Gerrard se la pasó a Riise. El zurdo noruego lanzó un centro y, tras un rebote, el propio Gerrard marcó el 3-3. Liverpool ganó la Copa en los penales. Lionel jugó el Mundial, compartió plantel con Messi pero no volvió a West Ham. Se fue a Mallorca, se enamoró de la ciudad y conoció a su compañera de vida con la que tienen dos hijos.
El resto es historia. A Mascherano le costó en West Ham y la rompió en Liverpool. Carlitos Tevez salvó del descenso a West Ham y fue campeón con ambos equipos de Manchester. Pasó directamente del United al City tras el "very difficult" de una coronación. Quemaron sus camisetas con ese despecho que provoca el amor no correspondido. Kun Agüero reescribió la historia de Manchester City con su década fabulosa desde ese "Agüerooooo" en el minuto 93 que le dio el título de Liga tras 44 años y por diferencia de goles contra su clásico rival. Julio Arca hizo un carrerón en Sunderland y se quedó a vivir en Inglaterra. A Maxi Rodríguez lo aman en Anfield Road. Pablo Zabaleta se convirtió en Idolo de Manchester City. Coloccini y Jonas Gutierrez valorados en Newcastle. El arquero Julian Speroni, surgido en Platense, atajó más de 200 partidos en Crystal Palace y le pusieron su nombre al restaurante del club. Martin Demichelis y Nicolas Otamendi dieron vueltas olímpicas en el Ettihad. Marcos Rojo jugó seis años en el Manchester United post Ferguson. Mauro Zarate y Daniel Osvaldo hicieron golazos de antología que sus clubes recuerdan a menudo en sus redes sociales. Leo Ulloa fue pieza importante en el increíble Leicester campeón 2016 con Ranieri de DT, acaso la hazaña más impresionante en la historia del fútbol de clubes. Además de llevar a Tottenham a la final de la Champions 2019, Mauricio Pochettino armó un gran Southampton promoviendo jugadores como Lallana y Shaw.
En Tottenham, Coco Lamela ganó el Puskas con ese golazo de rabona ante Arsenal en el futbol de la pandemia. Manu Lanzini dejó un par de perlas en su paso por West Ham. Los hinchas de Everton le dedicaron una canción a Ramiro Funes Mori. Willy Caballero fue el héroe de Manchester City atajando tres penales en la final de la Copa de la Liga 2016 ante Liverpool. Mauricio Pellegrino acompañó a Rafa Benitez en su gran ciclo de Liverpool. Hoy Emiliano Martínez es Idolo en Aston Villa. A Lisandro Martinez lo adoran en Manchester United. Julián Alvarez ganó todo con Manchester City y será recordado por siempre. Alexis Mac Allister dejó su sello en Brighton y ya fue campeón con Liverpool usando la 10. Enzo Fernández fue el pase más caro de la historia de Chelsea. Tras aquella inicial mirada de reojo, se convirtió en líder, uno de los capitanes y la referencia de juego. Xabi Alonso ya le pidió que se quedara para la próxima temporada. Lionel Messi estuvo dos veces cerca de jugar en la Premier. Arsene Wenger hizo todo lo posible por llevarlo a Arsenal en 2005.
Y el propio Leo quiso volver a estar con Pep Guardiola en el City. Tras el 2-8 ante Bayern por la Champions 2020, mandó el burofax pidiendo salir de Barcelona. En una larguísima charla, Pep le puso todos los peros del mundo y Leo le dijo: "solo quiero romperla". Marti Perarnau cuenta la historia con lujo de detalles en su librazo "Dios salve a Pep". Lamentablemente los Beatles no pudieron volver a juntarse. Barcelona no le concedió el pase porque ese derecho vencía el 30 de junio, más allá de que la temporada había terminado en agosto por la pandemia. Un dato que retrata la grandeza de la rutina de lo extraordinario tiene que ver con sus goles ante el Big Six. Sin haber jugado jamás en la Premier, Leo les marcó 27 goles solo en 36 partidos de Champions League: 9 a Arsenal, 7 a Manchester City, 4 a Manchester United (2 en finales), 3 a Chelsea, 2 a Tottenham y 2 a Liverpool. Una barbaridad. A sus 39 años, el mejor futbolista de la historia jugará su primer partido ante la selección de los creadores de este juego en una semifinal de Copa del Mundo.
Dejémosle al Francia - España ese rótulo de final anticipada. Nadie recibirá trofeos ni en Dallas ni en Atlanta, Argentina - Inglaterra es mucho más que un partido de futbol. En una semifinal de Copa del Mundo, con los cracks que lo jugarán, con la historia y el contexto que lo envuelve, es el mejor partido que este deporte incomparable puede ofrecer en este momento. Es un regalo de la vida.