Durante la asamblea, que contó con una presencia masiva de más de 200 personas, el malestar se volcó directamente contra la figura del jefe comunal. Los vecinos no ahorraron críticas al describir a Moisés como un funcionario que parece "un turista" en su propio municipio, ajeno al sol abrasador que deben soportar los alumnos en el playón deportivo por falta de un techo digno.
"Es verdaderamente una vergüenza. La sociedad de Apolinario Saravia debe gobernar en asamblea porque para nosotros no existe el gobierno municipal", expresaron voces indignadas durante el encuentro difundido por FM K. Para los padres, el contraste es ofensivo: un intendente desconectado de la realidad mientras los docentes y directivos, encabezados por la profesora Inés Pérez de Moyano, deben hacer malabares financieros para sostener la institución.
El fracaso de la gestión institucional
La falta de gestión de Moisés ante el Ministerio de Educación de la Provincia es vista como el último clavo en el ataúd de una relación rota con el pueblo. Mientras otras localidades consiguen obras mediante convenios, en Saravia el progreso depende de la venta de rifas y la solidaridad entre vecinos.
La comunidad educativa ya advirtió que no se quedará de brazos cruzados. Si la intendencia no sale de su letargo y aporta los fondos faltantes para completar el tinglado, las asambleas se transformarán en acciones directas. En Apolinario Saravia, el pueblo parece haber decidido que, si no hay intendente que gestione, será la voluntad popular la que dicte el camino a seguir.
