La decisión se tomó en el marco del comienzo del tiempo litúrgico que arranca con el Miércoles de Ceniza, una fecha significativa para la comunidad cristiana y que marca un período de reflexión y recogimiento, dice el parte de prensa que mandó a comunicar el intendente Juanilo Aguirre. 
Desde el municipio señalaron que la medida responde al respeto por las expresiones religiosas que forman parte de la identidad local. Asimismo se indicó que la ciudad venía atravesada por un contexto de emergencia hídrica.
La decisión se enmarca en el inicio de la Cuaresma, un tiempo central para la fe cristiana que comienza con el Miércoles de Ceniza y marca 40 días de preparación espiritual hacia la Semana Santa. Para la Iglesia, es un período de reflexión, recogimiento y conversión, donde se invita a la oración, la austeridad y la introspección. En comunidades del interior, donde la tradición religiosa tiene fuerte arraigo, el calendario litúrgico no es un detalle menor, sino parte de la identidad cultural y espiritual del pueblo. En ese contexto, el intendente optó por priorizar el respeto a ese tiempo sagrado por encima de la celebración festiva.
La noticia generó repercusión entre vecinos que esperaban la fiesta popular, y otros que salieron a aplaudir la medida, aunque desde el Ejecutivo remarcaron que se trata de una determinación vinculada a la tradición y al calendario litúrgico.
El carnaval, al menos por ahora, deberá esperar.