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Resulta que dos mujeres vivieron al menos 40 años en la indigencia, en la indignidad y en la indiferencia total; pasadas de hambre todo el año, temblando de frío en los inviernos y sufriendo las pestes en los veranos; y recién, gracias a una publicación de diarios, de hace dos semanas, se hicieron visibles para funcionarios, sanitarios y vecinos que se apiadaron de ellas.
Viven a menos de cuatro cuadras de la plaza central de El Quebrachal. Una de ellas, con problemas psiquiátricos, deambuló día y noche por las calles de ese pueblo escueto detrás de sus delirios, casi desnuda, con las greñas llenas de piojos y pidiendo caramelos... ¿y nadie la vio?
Sobrevivieron décadas como fantasmas, cargando su mugre y su hambre a la vista ciega e infame de los familiares, de los vecinos, de los agentes sanitarios y de los funcionarios municipales. Dicho sea de paso, son los mismos hace 20 años, al menos los que lleva en su puesto el intendente Leonardo García y también el secretario de Acción Social del municipio, Dante Salazar, a quién le atañe particularmente este caso por la naturaleza del área que dirige. En lugar de agradecer la advertencia de este diario, en lugar de enmendar el craso error del abandono, de levantar la bandera de la solidaridad y de la gratitud, familiares y funcionarios se enfurecieron, despotricaron, amenazaron y lo peor: mintieron.
Haciendo uso de una moralina de pacotilla, Teodoro Algañaráz, vocero de la Municipalidad de Quebrachal, publicó en la red social Facebook: “No hay que utilizar la necesidad ajena para sacar créditos personales; hay que hacerlo con el corazón en forma silenciosa y no utilizando redes sociales exponiendo a personas vulnerables.Estas fotos demuestran el trabajo a conciencia que esta realizando la Secretaría de Desarrollo Comunitario de la Municipalidad. En el caso de las señoras adultas mayores domiciliadas en el Barrio 20 de Junio de nombres Paula Seguí (madre) y Juana Milagros Brandán (hija), de 88 y 64 años. Cuando este caso se viralizó en las redes sociales y en un periódico de la provincia a través de la audacia de un “profesor” (Iván Sanso) que sin previa información puso a estas personas a consideración de toda una sociedad, provocó el enojo de la familia de estas señoras por sus dichos sin fundamentos y por faltar a la verdad. Hoy la única verdad es que el único organismo oficial que intervino en forma directa fue el municipio... En todo momento contando con el apoyo incondicional de la familia (hijos y nietos de doña Paula), haciendo la salvedad que Ivan Sanso y todas las personas que comentaron, nunca aportaron nada. Que la opinión pública no se confunda con posteos falsos”.
FUENTE : EL TRIBUNO











