Funcionarios de Estados Unidos y Cuba protagonizaron el martes un acalorado intercambio de gritos en el recinto de la Asamblea General de las Naciones Unidas, el más reciente de una serie de altercados públicos entre los antiguos adversarios por la intensificación de la campaña económica de Washington contra La Habana.
El enfrentamiento comenzó poco después de que el embajador de Estados Unidos ante la ONU, Mike Waltz, subiera al podio para argumentar en contra de respaldar la resolución anual que se votará esta semana y que condena el embargo económico que Estados Unidos mantiene desde hace décadas contra la isla.
Mientras Waltz detallaba años de presunta corrupción del gobierno socialista, miembros de la delegación cubana, incluido el canciller Bruno Rodríguez, comenzaron a golpear la mesa que tenían asignada y a gritar que se planteara una cuestión de orden.
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Luego, mientras funcionarios de la ONU intentaban calmar los ánimos, Rodríguez caminó por el pasillo hasta el estrado de la Asamblea General y le gritó a Waltz: "¡Es usted un mentiroso!".
Waltz respondió: "¿Entiende con quién está tratando? Esto es Estados Unidos. Retroceda".
Aunque el momento supuso una ruptura impactante con el decoro diplomático tradicional de la ONU, reflejó a la perfección las crecientes tensiones entre Cuba y Estados Unidos, mientras el gobierno del presidente Donald Trump busca imponer cambios en el sistema político cubano intensificando su ya severa campaña económica.
El país caribeño, que ya enfrenta las graves consecuencias de problemas económicos y financieros de larga data, está ahora al borde del colapso después de que Trump, republicano, anunciara a finales de enero que impondría aranceles a cualquier país que venda o suministre petróleo a Cuba.
La advertencia ha cortado efectivamente el suministro de combustible a la isla y ha provocado apagones generalizados que afectan actividades básicas como cocinar, el suministro de agua y los servicios de internet y telefonía.
Los altercados del martes se producen una semana después de un intercambio similar entre Waltz y su homólogo cubano, Ernesto Soberón Guzmán, afuera de un panel organizado por Estados Unidos con disidentes cubanos y exprisioneros, cuyo objetivo era destacar las denuncias sobre la conducta opresiva del gobierno de la isla.
Waltz y otros funcionarios estadounidenses han estado aprovechando estos eventos públicos y reuniones en el organismo mundial para intentar persuadir a los Estados miembros de la ONU de que voten el miércoles en contra de la resolución anual, cuyo objetivo es denunciar la "política de máxima presión" del gobierno estadounidense contra Cuba.
Durante los últimos 34 años, la resolución ha recibido un apoyo abrumador.
El año pasado, la votación fue de 165 a 7, con 12 abstenciones.
Argentina, Ucrania y Hungría se opusieron a la medida por primera vez.
Aunque estas resoluciones no son jurídicamente vinculantes, sí reflejan la opinión mundial.