El singular ascenso de Michelle Bolsonaro y su súbito protagonismo ante las presidenciales de Brasil

2026-07-21 18:26:29 - MUNDO

La polémica está servida para las presidenciales de Brasil en el lado de la ultraderecha. La esposa del expresidente Jair Bolsonaro, condenado por golpismo, decidió recientemente lanzar una bomba mediática al publicar dos videos en los que reprochaba a su hijastro Flávio Bolsonaro, precandidato a la Presidencia, el haberla humillado.

Desde entonces, la derecha pasa por un momento de profunda división a la espera de que Flávio Bolsonaro, escogido por su padre como su sucesor, formalice su candidatura este 25 de julio. 

Poco propensa a conceder entrevistas, Michelle Bolsonaro tiene una trayectoria diferente de las otras ex primeras damas. Desde el fin del mandato de su marido, no ha dejado de protagonizar actos políticos. Sin embargo, gran parte de lo que el público sabe sobre su infancia y su trayectoria es la versión que ella ha contado. Para analistas, Michelle sigue siendo la dueña de su narrativa, con una historia marcada por lagunas. 

Tras dejar la presidencia del PL Mujeres, el departamento del conservadore Partido Liberal que se autodenomina el principal movimiento partidario femenino de Brasil, y tras congelar su candidatura al Senado, Michelle acaba de lanzar otro movimiento llamado Imparables.

El PL la consideraba una figura central para atraer el voto evangélico y reducir el rechazo femenino hacia Flávio Bolsonaro. Pero, tras su ruptura con el precandidato, todo apunta a que no participará en su campaña electoral. Algunos analistas creen incluso que ya estaría trabajando en una hipotética candidatura para 2030. 

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¿Quién es Michelle Bolsonaro? A diferencia de su marido, un hombre impulsivo y poco dado a la diplomacia, ella es descrita como "sobria y enigmática" por la periodista Adriana Negreiros, autora de un documental en formato de podcast sobre la ex primera dama.

Su infancia y adolescencia transcurrieron en Ceilândia, una ciudad de 500.000 habitantes cerca de Brasilia que alberga una de las mayores concentraciones de población de renta baja y de extrema miseria. 

"No pasamos hambre, pero sí muchas dificultades. Yo crecí entre traficantes, muchos eran mis amigos", cuenta Michelle en una entrevista concedida al periodista Alexandre Garcia, quien fue portavoz de la Presidencia de Brasil durante la dictadura, entre 1979 y 1980. 

Todavía niña, vendía naranjas en un semáforo. "Mi madre era ama de casa, después tuvo que empezar a trabajar como limpiadora. Y yo no quería seguir el mismo camino, ver que aquello se iba a perpetuar, como vi con mis primos, con mis tíos… aquella vida. Yo quería trabajar y tener mis cosas. Y no quería ceder al narcotráfico", relata Michelle. 

"Vengo de una familia disfuncional. No tenía pan, ¿sabes? Pero creo que fue un factor fundamental para la mujer que soy hoy", dijo en el videocast 'Pode atualizar?'. 

Varios de sus parientes tuvieron problemas con la justicia. Su abuela, Maria Aparecida Firmo Ferreira, fue presa por narcotráfico en 1997. La Policía encontró en su casa 169 paquetes de 'merla', un derivado de la cocaína. En aquel entonces tenía 57 años y Michelle 15. Pasó dos años y medio en la cárcel. Hasta 2020, cuando Maria Aparecida murió de coronavirus a los 81 años, las dos apenas mantenían el contacto. 

Cuando Michelle tenía seis años, su madre, Maria das Graças Firmo Ferreira, fue investigada por falsificar su acta de nacimiento, en la aparecía nueve años más joven. Además, omitió el nombre de su padre, Ibraim Firmo Ferreira, porque había abandonado a la familia.

Su tío, João Batista Firmo Ferreira, un sargento retirado de la Policía Militar de Brasilia, fue detenido bajo la acusación de pertenecer a una milicia que operaba en la favela Sol Nascente, la segunda más grande de Brasil, donde residía con su madre, Maria Aparecida, la abuela de Michelle. Según la Fiscalía, João Batista, uno de los pocos familiares de la ex primera dama invitados a la investidura presidencial, participó en una trama ilegal de venta de terrenos en la favela.  

Otro tío, el hermano menor de su madre, Gilberto Firmo Ferreira, fue condenado en 2018 a 14 años, 4 meses y 24 días de prisión de máxima seguridad por violar a una niña de 10 años, sobrina de su esposa. Inicialmente prófugo de la Justicia, fue detenido en 2020. Posteriormente fue preso por receptación de autos robados y por posesión de material de abuso sexual infantil. La ex primera dama siempre zanjó las polémicas alegando que no mantiene ninguna relación con estos familiares.  

Su primer empleo formal fue en un supermercado. Llegó incluso a hacer publicidad disfrazada de paquete de pasta. 

En una de las pocas entrevistas concedidas en 2018, su madre relató que Michelle tuvo una breve carrera de modelo y que desistió muy pronto por negarse a adelgazar. A los 20 años quedó embarazada de su primera hija, Letícia, fruto de la relación con el ingeniero electricista Macos Santos da Silva. Dos años después, empezó a trabajar como vendedora en una empresa de vinos en Brasilia. 

Allí conoció a Átila Maia, expiloto y jefe de la Asesoría Parlamentaria Aeronáutica del Congreso, que la ayudó a conseguir un empleo en la Cámara de Diputados. El brigadier en reserva de la Fuerza Aérea Brasileña tenía 48 años y Michelle 23: para él era un obstáculo insalvable, a pesar de ser un año más joven que el propio Jair Bolsonaro.  

Los dos se separaron, pero antes el expiloto le consiguió un empleo como secretaria del neurocirujano y diputado federal Marco Aurélio Ubiali, un socialista convencido.

En su despacho había un espejo: quien pasaba por el pasillo, veía el reflejo de Michelle. Uno de ellos fue Jair Bolsonaro, que ocupaba el gabinete contiguo. Enseguida se encantó por la joven y le envió un ramo enorme de rosas rojas. Era el año 2007. Bolsonaro buscó a Átila Maia para que hiciese de cupido y le prometió que se casaría con Michelle.  

Bolsonaro, que estaba en su quinto periodo como diputado, todavía era un político de poca relevancia en Brasilia.

Poco tiempo después de empezar esta relación, Michelle se volvió secretaria en el gabinete de Bolsonaro. A los nueve días, firmó un acuerdo prenupcial de separación total de bienes, inclusive aquellos que serían acumulados a lo largo del casamiento. El 28 de noviembre de 2007 formalizaron la pareja de hecho.  

"Cuando me casé, jamás imaginaría que me casaría con un político, incluso porque tenía aversión a los políticos", reconoció Michelle. 

En el podcast, el diputado Sóstenes Cavalcante, del PL, revela un detalle curioso: Michelle le contó que Bolsonaro no sabía besar y que tuvo que enseñarle. 

Sin embargo, su carrera en ese campo no duró mucho. En noviembre de 2008 fue despedida, después de que la Corte Suprema prohibiese el nepotismo en el servicio público.  

En aquella época, su hija Letícia tenía seis años y tres de los cuatro hijos de Bolsonaro ya eran políticos. Michelle quiso tener otro hijo y tuvo que convencer a Bolsonaro a deshacer la vasectomía. "Fue una prueba de amor", comentó la ex primera dama. 

Después de cuatro varones, Bolsonaro tuvo una hija, Laura, que nació en 2010. Él la definió públicamente "un momento de debilidad". Esta frase le costó una avalancha de críticas y armó de municiones a sus adversarios políticos. 

Tras mudarse a Río de Janeiro, Michelle empezó a frecuentar la Asamblea de Deus Vitória em Cristo del pastor Silas Malafaia. Jair Bolsonaro nunca fue evangélico, pero su cercanía con este pastor le permitió conquistar la confianza y el apoyo de esa religión.

Malafaia, que había apoyado a Lula en las elecciones de 2002 y 2006, encontró en Bolsonaro un aliado en la defensa de las pautas conservadoras en el Congreso. Fue él junto a su esposa Elizete, quien convenció a Bolsonaro a realizar una boda oficial en marzo de 2013. Bolsonaro tenía 58 años y Michelle 31. El propio Malafaia ofició la ceremonia.   

Michelle entró en política durante la campaña electoral de 2018, tres días antes de la segunda vuelta. Bolsonaro enfrentaba la férrea oposición de las mujeres progresistas, que habían fundado el movimiento 'Él no'. Michelle apareció en la TV, en el horario de propaganda, para quitar hierro a las polémicas sobre su marido, atacado por sus declaraciones misóginas. Una vez, Bolsonaro llegó a decir a una diputada del Partido de los Trabajadores: "No te violo porque no lo mereces".  

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Desde el inicio de su andadura política, la ex primera dama mostró interés por la comunidad de los sordos. Su sensibilidad hacia esta discapacidad se debe a su tío sordo, Gilberto Firmo, el mismo que fue arrestado por violación y por almacenar material pornográfico infantil y del que diría posteriormente que no mantenía una relación próxima. Michelle estudió la lengua de señas como autodidacta.  

Durante la investidura de Jair Bolsonaro, el 1 de enero de 2019, su vestido rosa y sus hombros torneados llamaron la atención. Fue la primera vez que una primera dama brasileña habló en la ceremonia: lo hizo en lenguaje de señas.

La entonces primera dama prometió ayudar a la comunidad de sordos y, cediendo a la petición del público, besó a su marido. A raíz de aquel episodio, muchos pensaron que Michelle "sería una primera dama con luz propia", pero no fue así. Poco a poco, su papel fue reducido.  

El primer escándalo llegó con la investigación de la llamada 'rachadina', una práctica de peculado atribuida a Flávio Bolsonaro y que consiste en obligar a los asesores a devolver parte de su salario. 

Por causa de esta investigación, la Justicia ordenó el levantamiento del secreto bancario y quedó al descubierto que el exasesor de Flávio Bolsonaro en la Asamblea Legislativa de Río de Janeiro, Fabrício Queiroz, y su esposa Márcia habían depositado 89.000 reales (17.444 dólares) en la cuenta de Michelle, que enseguida fue apodada por la prensa como "Micheque". El expresidente defendió a su esposa y alegó que se trataba de la devolución de un préstamo. El caso fue archivado por la Justicia. 

Michelle nunca estuvo muy unida a los hijos de su marido. El pastor Malafaia ha afirmado que sus hijastros no la consideran como un miembro de la familia. De hecho, en los grupos de bolsonaristas la ex primera dama es llamada Michelle Firmo. Personas cercanas a la familia han dicho que los hijos ven a Michelle como una oportunista interesada en la ascensión social. 

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Por ejemplo, la relación con el exconcejal Carlos Bolsonaro, hoy precandidato al Senado, siempre fue tensa.

"Él tenía una cuestión conmigo por el hecho de ser 27 años más joven que él [Jair]. Creo que no le gustó mucho. Él tiene su carácter y yo el mío, él tiene su verdad y yo la mía. No le deseo nada malo, pero es una persona con la que prefiero no convivir. (…) La Biblia me da ese respaldo", cuenta Michelle en la entrevista con Alexandre Garcia. Michelle llegó a prohibir el acceso de Carlos Bolsonaro al Palacio de la Alvorada, la residencia oficial del presidente. 

En los últimos años Michelle cambió su actitud. "Pasó de ser una primera dama tímida y subordinada al clan, a una figura cada vez más central en el futuro político de Jair Bolsonaro, y empezó a reivindicar protagonismo", cuenta la periodista Adriana Negreiros en el podcast. Su enorme potencial no pasó inadvertido y el presidente del PL, Valdemar Costa Neto, decidió sacarle provecho encargándole la dirección del PL Mujeres. 

El 18 de julio, Romeu Zema, gobernador del estado de Minas Gerais, insinuó públicamente que Michelle podría ser su vice en una hipotética candidatura presidencial, pero ella enseguida declinó la oferta. 

"No hay ninguna posibilidad de que eso pase. En este momento, continúo priorizando los cuidados de mi marido", escribió en sus redes sociales.  

Ahora que el juez Alexandre de Moraes ha prohibido a Flávio y a sus hermanos que visiten al padre durante 90 días, a raíz de la divulgación de una carta de apoyo al senador, Michelle se ha convertido en su único contacto con el mundo exterior. 

El tiempo dirá si esto la fortalecerá políticamente o si reducirá de nuevo su papel al de madre y cuidadora de un expresidente en prisión domiciliaria con la salud debilitada. 

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Fuente: france24.com