Las cuentas fiscales de Colombia atraviesan uno de sus momentos más delicados de los últimos años. El Comité Autónomo de la Regla Fiscal (Carf) considera que el déficit del Gobierno se ha vuelto estructural, el endeudamiento continúa aumentando y el país necesita un ajuste cercano a cuatro o cinco puntos del PIB para evitar un deterioro aún mayor de las finanzas públicas.
En diálogo con EL COLOMBIANO, Juan Carlos Ramírez, presidente del Carf, sostuvo que el problema no se resolverá únicamente con una reforma tributaria. A su juicio, el gobierno de Abelardo de la Espriella deberá combinar mayores ingresos, racionalización del gasto, una planeación fiscal más creíble y políticas que impulsen el crecimiento económico.
El economista también aseguró que un ajuste demasiado drástico podría afectar el crecimiento, por lo que defendió una estrategia gradual, pero firme, que recupere la confianza de inversionistas y mercados. Además, advirtió que, si el país sigue aplazando las decisiones fiscales, el esfuerzo requerido será cada vez mayor.
"Hacemos un seguimiento permanente, de modo que no podemos decir que los problemas hayan aparecido de un momento a otro. Esta es una situación acumulada. La primera y más sensible es el déficit.
El déficit ha ido creciendo hasta el punto de sobrepasar los límites que establece la regla fiscal y, por eso, el Gobierno acudió el año anterior a una cláusula de escape. Eso quiere decir que el déficit previsto terminó siendo mayor e, incluso, con esa cláusula se estableció una senda de retorno al cumplimiento de la regla.
Esa senda volvió a incumplirse el año anterior y nuevamente tiende a incumplirse este año. Mientras el Gobierno calculaba o se comprometía a tenerun déficit del 2,1% del PIB, según nuestras estimaciones ese déficit alcanzará alrededor del 4,1% del PIB, prácticamente el doble.
Esa es la primera situación crítica porque se trata de un déficit de una magnitud alta, que no es razonable para una época que no podemos caracterizar como una crisis. Además, al convertirse en un déficit grande y permanente, aumentan las necesidades de endeudamiento y también se sobrepasan los niveles razonables de deuda para la economía colombiana".
"Sí. Hubo varias razones para el déficit. Primero, algunas disposiciones de la reforma tributaria fueron declaradas inexequibles por la Corte Constitucional, lo que redujo las expectativas de recaudo.
También se estimaron ingresos derivados de procesos de conciliación y litigios que finalmente no pudieron concretarse jurídicamente.
En tercer lugar, tampoco se materializó el aumento esperado en los ingresos provenientes de una mejor gestión de la Dian.
Ahora bien, también debemos decir que esa expectativa sobre mejorar la gestión de la Dian ha sido una constante en distintos gobiernos. Sin embargo, cuando esas expectativas de ingresos no se cumplen, lo normal es que el Gobierno ajuste el gasto. Eso fue precisamente lo que no ocurrió en 2024 y esa diferencia terminó trasladándose estructuralmente a los años siguientes".
"Creemos que las soluciones deben concentrarse en cuatro grandes frentes. El primero es aumentar los ingresos, ya sea mediante una reforma tributaria o mejorando la gestión de la Dian. No todo consiste en subir impuestos. También es necesario enfrentar de manera efectiva la evasión y la elusión, un problema del que Colombia habla desde hace muchos años, pero con pocos resultados.
El segundo frente es la reducción del gasto. Ante una situación de esta naturaleza no solo es deseable, sino necesario racionalizar el gasto público. Eso es complejo porque existen obligaciones constitucionales, como el Sistema General de Participaciones; obligaciones legales, como los subsidios eléctricos o los sistemas de salud y pensiones; decisiones de política pública, como el subsidio a los combustibles a través del Fondo de Estabilización de Precios, y también aspectos administrativos, como la planta de personal del Estado.
Existe un margen para racionalizar el gasto y ese esfuerzo será todavía más necesario para el próximo Gobierno, que seguramente querrá impulsar nuevas políticas públicas. Además del ajuste para recuperar la estabilidad fiscal, tendrá que generar espacio fiscal para financiar esas nuevas prioridades.
"El tercero consiste en hacer una planeación fiscal mucho más creíble, razonable y cumplible (...) y el cuarto frente es impulsar un crecimiento económico más alto y sostenido, porque al final ese es el mejor remedio para estabilizar las finanzas públicas (...).
"Esos son aspectos específicos sobre los cuales normalmente el Carf no interviene porque hacen parte de las decisiones propias de la política económica de cada gobierno.
Lo que sí creemos es que Colombia tiene una larga historia de propuestas sobre reformas tributarias y ese menú sigue vigente.
Allí aparecen temas como ampliar la base de contribuyentes, revisar los niveles a partir de los cuales se empieza a tributar, ajustar algunas tarifas, revisar deducciones tributarias, especialmente aquellas utilizadas por empresas donde pueden presentarse abusos, y evaluar beneficios tributarios tanto para personas como para empresas.
También existen exenciones del IVA que representan beneficios cuantiosos y que, en algunos casos, terminan siendo regresivos.
Además, vale la pena seguir discutiendo impuestos relacionados con asuntos ambientales y de salud que ayuden a corregir externalidades negativas.
Igualmente, es importante revisar la composición entre impuestos a personas y empresas para no afectar la inversión, porque con los niveles actuales de inversión las perspectivas de crecimiento económico siguen siendo reducidas.
Sin entrar en propuestas concretas, porque esa es una decisión del próximo Gobierno, creemos que cualquier reforma debe moverse dentro de ese conjunto de alternativas.
Siempre se espera que una reforma sea estructural y genere confianza por su estabilidad en el tiempo. Sin embargo, la historia política y económica de Colombia muestra que terminamos haciendo reformas tributarias, en promedio, cada dos años.
Más importante que hablar de una reforma estructural es avanzar en la dirección correcta: mejorar la distribución de la carga tributaria, simplificar el sistema y facilitar el recaudo y la gestión de la Dian".
"Como Carf no tenemos una propuesta específica sobre una reforma tributaria. Lo que sí estimamos es que el ajuste total que requieren las finanzas públicas está alrededor de entre 4 y 5 puntos del PIB.
Entre más pronto se haga, menor será la magnitud del esfuerzo. Entre más se demore, mayor será el ajuste necesario".
"Si el ajuste requerido está alrededor de cinco puntos del PIB, estamos hablando deaproximadamente entre 80 y 90 billones de pesos.
Entre más pronto se haga ese ajuste, menores serán los costos y la magnitud del esfuerzo. Si se sigue aplazando, nuestros cálculos muestran que hacia 2030 el país necesitaría un ajuste cercano a 8 puntos del PIB, una cifra demasiado alta que nos pondría en una situación de máxima crisis.
La combinación de reformas sobre ingresos, gastos, manejo de la deuda y mayor crecimiento económico debería permitir alcanzar un ajuste cercano a cuatro puntos del PIB en un plazo de dos años. Eso sería lo desea (...).
Si Colombia lograra crecer un punto porcentual más durante cinco o seis años, la deuda pública disminuiría de manera importante. Pero eso no es fácil y, por eso, creemos que debe aplicarse un menú de medidas y no una sola solución".
"Creemos que el camino pasa por racionalizar distintos componentes del gasto público. Existe espacio para hacerlo en servicios personales, en algunas transferencias, en diferentes fondos administrados por los ministerios y también revisando rentas de destinación específica para hacer más flexible el presupuesto.
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Otro frente importante es continuar reduciendo los subsidios a los combustibles, mejorar la focalización de los subsidios sociales para eliminar aquellos que no sean pertinentes o tengan poco impacto sobre la pobreza y diseñar adecuadamente la ley de competencias derivada de la reforma al Sistema General de Participaciones.
Es decir, se trata de un menú amplio de acciones y no únicamente de reducir la planta de personal.
Además, una buena administración pública también requiere fortalecer algunos servicios. No todo se logra contratando más personas; muchas mejoras pueden obtenerse mediante nuevas tecnologías, digitalización de trámites y mayor eficiencia.
Se han mencionado muchas cifras sobre eventuales recortes de personal, pero solamente el próximo Gobierno podrá establecerlas cuando analice con detalle las necesidades de cada entidad".
"Depende de qué se esté hablando: si es personal o gasto. Si hablamos del gasto, una reducción del 40% sería una magnitud excesiva frente a las necesidades y también frente a las posibilidades reales.
Los presupuestos públicos tienen un alto grado de rigidez por razones constitucionales, legales, administrativas y políticas. No es sencillo hacer un ajuste de esa magnitud, especialmente cuando el país todavía no enfrenta una crisis inminente de gran escala.
Esa situación podría llegar si no se hacen los ajustes necesarios oportunamente, pero hoy un recorte del 40% no sería una cifra razonable, sobre todo en el corto plazo".
"Depende de dónde se aplique ese porcentaje.Los mayores gastos de personal del Gobierno Nacional están concentrados en las Fuerzas Militares, la Policía, la Rama Judicial y el magisterio. En el corto plazo resulta muy difícil hacer reducciones de esa magnitud mientras no existan transformaciones administrativas y tecnológicas importantes.
Además, buena parte del gasto está respaldada por contratos y obligaciones que los gobiernos no pueden desmontar de un momento para otro.
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Ese tipo de propuestas refleja la necesidad de hacer un ajuste fuerte, pero todavía es muy pronto para emitir un concepto sobre una cifra específica como esa".
"El Comité Autónomo de la Regla Fiscal estima el crecimiento potencial de la economía para proyectar los ingresos fiscales.
Nuestra estimación actual es que Colombia tiene una capacidad de crecimiento de mediano plazo cercana al 2,6% anual.
Ese crecimiento es insuficiente para generar un aumento importante de los ingresos públicos y recuperar la estabilidad de las finanzas del Estado.
Esa capacidad de crecimiento ha venido disminuyendo y hoy se ubica alrededor de ese 2,6%. Incrementarla exige mayores niveles de inversión pública y privada, más formación bruta de capital fijo, inversión en tecnología, equipos e incluso en capital humano. Actualmente la inversión representa menos del 20% del PIB y debería recuperarse.
Por eso, una prioridad de la política económica en los próximos años debe ser estimular nuevamente la inversión. Eso depende tanto de mejores condiciones para ampliar mercados, aumentar la capacidad adquisitiva de la población y facilitar la inversión privada, como de recuperar la inversión pública mediante unas finanzas más sanas.
El esfuerzo en inversión debe convertirse en una prioridad nacional. Ojalá pudiéramos aumentar el crecimiento potencial al menos un punto porcentual para acercarnos a un crecimiento sostenido de alrededor del 3,5%".
"El crecimiento ideal debería ubicarse alrededor del 4% del PIB. Sin embargo, lograr un aumento de un punto porcentual en el crecimiento potencial ya sería un esfuerzo muy importante y tendría un impacto definitivo sobre los ingresos públicos".
"El país enfrentará un escenario de ajuste. Si ese ajuste genera optimismo entre inversionistas y mercados, será favorable. Si únicamente se convierte en un proceso restrictivo, no permitirá mejorar estructuralmente las finanzas públicas.
Los primeros años seguramente exigirán un esfuerzo adicional, pero lo importante es que el ajuste sea gradual, firme y creíble, y que sea asumido por los distintos actores económicos.
Un ajuste demasiado radical al comienzo sería muy difícil de ejecutar y también terminaría afectando el crecimiento económico.
Siempre será necesario mantener un equilibrio entre ajuste fiscal y crecimiento económico, con cifras serias, razonables y creíbles que permitan recuperar el equilibrio de las finanzas públicas durante los próximos cuatro años".
"Tiene una tarea durísima. Lo difícil no es solamente tener claridad sobre la magnitud del ajuste que necesita el país, sino lograr los acuerdos políticos dentro del Gobierno y también con otros sectores, tanto públicos como privados, para hacer posible y creíble esa trayectoria de ajuste".