La victoria de Lula da Silva en Brasil no evita que los recientes cambios de gobierno en América Latina, que marcan un giro a la derecha en la región, reconfiguren las relaciones con Israel.
Colombia es una muestra de la velocidad de este cambio.
En 2024, el entonces presidente Gustavo Petro rompió relaciones diplomáticas con Israel en rechazo a la ofensiva en Gaza y lanzó duras críticas contra el primer ministro Benjamin Netanyahu.
Esta posición fue respaldada por los entonces presidentes de Chile, Gabriel Boric, y Venezuela, Nicolás Maduro.
Petro cerró la embajada de Colombia en Tel Aviv y retiró al embajador, una decisión que Israel calificó de "antisemita" y un premio a los militantes de Hamás.
Pero la situación cambió en agosto con el triunfo de Abelardo de la Espriella.
El nuevo presidente, al otro lado del espectro ideológico de Petro, no solo restableció las relaciones, sino que reabrió la embajada en Jerusalén.
Israel considera a Jerusalén su capital, mientras que los palestinos aspiran a que Jerusalén Este sea la capital de un eventual Estado independiente. Por eso, el estatus de la ciudad sigue siendo uno de los principales puntos de disputa del conflicto israelí-palestino.
Ya no están Petro, Boric ni Maduro. Los cambios políticos en la región han favorecido un acercamiento a Israel. Esto ocurre en un momento en que el país ha perdido apoyos internacionales por la guerra en Gaza.
El 7 de octubre de octubre 2023, Hamás lanzó desde Gaza un ataque sobre territorio israelí que dejó 1.200 muertos y 251 rehenes.
En respuesta, Israel lanzó una ofensiva militar en ese territorio durante la cual han muerto más de 73.000 personas, según el Ministerio de Salud del territorio, administrado por Hamás, cuyas cifras considera fiables la ONU.
Las banderas de Israel destacaban en los actos de campaña de Abelardo de la Espriella, conocido como "El Tigre". [Getty Images]
En ese contexto, América Latina se ha vuelto un terreno amigable para Israel, que están enfrentando incluso acusaciones de "genocidio".
"Las relaciones entre Israel y América Latina viven un momento de florecimiento", dice a BBC Mundo Gonzalo Paz, doctor en Relaciones Internacionales por la Universidad de Georgetown.
Colombia no es el único caso.
A pocas semanas de la llegada de Rodrigo Paz a la presidencia de Bolivia en noviembre de 2025, el gobierno anunció el restablecimiento de las relaciones diplomáticas con Israel después de dos años de distanciamiento.
Más tarde, Costa Rica dio una nueva señal. En su primer día en funciones, la presidenta Laura Fernández se reunió con el presidente de Israel, Isaac Herzog, para impulsar un tratado de libre comercio entre ambos países.
Después llegó el turno de Chile. El presidente José Antonio Kast dio un giro en la política exterior de Boric al nombrar a su nuevo embajador en Israel, tras más de dos años sin un representante diplomático en ese país.
Y la llegada de De la Espriella a la presidencia de Colombia aceleró el impulso.
Antes de abrir la embajada en Jerusalén y a los pocos días después de asumir, reconoció la soberanía de Israel sobre los Altos del Golán, convirtiendo a su país en el segundo en hacerlo después de Estados Unidos.
Al día siguiente, Venezuela, ya sin Maduro y con Delcy Rodríguez al frente con el respaldo de Donald Trump, anunció que reanudaba las relaciones consulares con Israel, 17 años después de que se interrumpieran los lazos diplomáticos entre ambos países.
"Vemos un efecto dominó regional notable", describe Ariel Kacowicz, doctor en Ciencia Política por la Universidad de Princeton y profesor de Relaciones Internacionales en la Universidad Hebrea de Jerusalén.
En medio de un escenario internacional adverso, la región se presenta como un socio clave, al punto de que la Cancillería israelí declaró al 2026 como el "Año de América Latina".
"Israel necesita del respaldo internacional y, en América Latina, encuentra islas de apoyo que no encuentra tan fácilmente en otras partes del mundo", explica Daniel Wajner, profesor de Relaciones Internacionales en la Universidad Hebrea de Jerusalén.
Hablamos con especialistas para entender las razones que explican el realineamiento regional con Israel.
El nuevo impulso en la relación con Israel es, para los analistas, una consecuencia de los recientes cambios de gobierno en América Latina, donde 11 de las últimas 16 elecciones presidenciales las ganaron candidatos de derecha, centroderecha o derecha radical.
Brasil, el país más grande de América Latina, pudo haberse sumado a esa tendencia, pero el veterano líder de izquierda Luiz Inacio Lula da Silva se impuso este domingo a Flávio Bolsonaro.
Lula y Claudia Sheinbaum, presidenta de México, han sido desde la izquierda los que han mostrado una postura más crítica hacia Israel.
El director ejecutivo del Centro Stone de Estudios Latinoamericanos de la Universidad de Tulane, Anthony Pereira, ha dedicado gran parte de su carrera de investigación a estudiar el ascenso de los populismos de derecha en América Latina.
Desde su perspectiva, es esta corriente política la que ha estrechado o restablecido sus vínculos con Israel, después de las rupturas con gobiernos de izquierdas que se produjeron tras el inicio de la guerra de Israel en Gaza.
"Cuando líderes de derecha ganan elecciones –como ha ocurrido recientemente en Perú, Chile, Colombia y Honduras– una forma sencilla de marcar sus diferencias con su predecesor es estrechar lazos con Israel", dice Pereira, doctor en Gobierno por la Universidad de Harvard.
En Perú, por ejemplo, la presidenta Keiko Fujimori, que asumió la presidencia en julio, anunció a principios de septiembre la ruptura de relaciones con Irán, al considerar que ese país "afecta gravemente la paz y la seguridad internacional".
El renovado interés por Israel alcanza, en especial, a los presidentes de la llamada "nueva derecha", que algunos analistas distinguen de los sectores conservadores tradicionales por sus posiciones más radicales y discursos rupturistas.
Ese es el caso del presidente Javier Milei en Argentina, uno de los principales impulsores del acercamiento de la región a Tel Aviv.
Milei, presidente desde diciembre de 2023, visitó tres veces Israel y dijo sentirse "orgulloso de ser el presidente más sionista del mundo".
Argentina e Israel firmaron en abril los llamados "Acuerdos de Isaac", impulsados por el presidente Milei, que buscan reafirmar al mandatario como el principal aliado de Netanyahu en la región y a los que se sumaron representantes de una docena de países.
Wajner introduce un matiz en el análisis. Para el investigador, que estudia la relación entre política exterior y liderazgos populistas, la clave no está solo en la adscripción ideológica, sino en el carácter populista de sus líderes.
Este tipo de liderazgos, dice, construyen su identidad en oposición a quienes los antecedieron y eso explica el rápido y determinante cambio de dirección en su política exterior.
A este motivo se suma otro factor de peso: Trump y su reforzado respaldo al gobierno de Israel.
Desde su regreso, Trump ha mostrado su apoyo sin ambigüedades a Netanyahu, otorgando al conflicto en Gaza y a la seguridad de Israel un lugar central en su política exterior.
"Estoy orgulloso de ser el mejor amigo que Israel haya tenido jamás", dijo Trump en su discurso ante el parlamento israelí en octubre del año pasado.
Y muchos de los nuevos presidentes de derecha de la región han mostrado una clara alineación con Trump en muchas de sus ideas, incluida la del fuerte vínculo con Israel en oposición a la parte de la izquierda que es crítica con lo que el país hace en Gaza.
Los analistas consultados coinciden en que el acercamiento de la región a Israel es el camino para acercarse a Trump y enviar una clara señal de alineamiento a su política exterior.
Gonzalo Paz explica que existe una "extendida percepción de que apoyar a Israel es un camino indirecto para mejorar las relaciones con Washington y, sobre todo, con el presidente Trump".
Donald Trump reúne a varios mandatarios latinoamericanos en el llamado "Escudo de las Américas". [Reuters]
Pereira lo define como una "triangulación".
"El gobierno de Trump impulsa una relación triangular con los gobiernos de derecha de América Latina, incorporando a Israel como un socio clave, en especial en el ámbito militar, de inteligencia y geopolítico", explica.
Paraguay es un ejemplo de esta dinámica. Tres días después de cenar con Trump en París y conversar con él sobre el tema, el presidente Santiago Peña anunció en diciembre de 2024 el traslado de la embajada paraguaya de Tel Aviv a Jerusalén, como hizo ahora también De la Espriella con Colombia.
"Los líderes de la región que han restablecido o reforzado vínculos con Israel buscan ganarse el favor del gobierno de Trump y demostrar su alineamiento con Washington a bajo costo", dice Pereira, el director del Centro Stone de Estudios Latinoamericanos.
Esa cercanía con Washington se ejemplifica en la adhesión de más de una docena de países de la región al llamado "Escudo de las Américas", una iniciativa impulsada por Trump para reforzar la seguridad con sus aliados en el continente.
Entre los votantes evangélicos en Brasil, Flávio Bolsonaro es el preferido. [Getty Images]
Además de los elementos políticos y estratégicos, los analistas coinciden en que el componente religioso es clave para entender este acercamiento.
"El creciente peso de las iglesias evangélicas es un factor cada vez más relevante en la política interna de América Latina y ayuda a explicar por qué varios países de la región están acercando posiciones con Israel", explica el profesor Kacowicz.
Un ejemplo de esta influencia se observa en Colombia. De la Espriella ha construido una amplia red de alianzas políticas con sectores evangélicos, a los que ha incorporado a la llamada "batalla cultural" contra la izquierda.
Durante la campaña, De la Espriella se presentó como Ciro, una metáfora bíblica que refiere al antiguo rey de Persia que liberó al pueblo judío de la esclavitud.
Tom Ziv, doctor por la Universidad Hebrea de Jerusalén, analiza la relación entre la "simpatía cristiana hacia el pueblo judío y, en consecuencia, hacia el Estado de Israel" en un artículo publicado por Cambridge University Press.
El acercamiento a Israel genera críticas entre sectores de izquierda y grupos propalestinos en la región. [Getty Images]
Según el investigador, especializado en los vínculos entre Israel y las iglesias evangélicas, existe relación entre el peso de los evangélicos y el nivel de apoyo que recibe Israel en cada país.
En Honduras, la Confraternidad Evangélica felicitó públicamente por su triunfo electoral en 2025 a Nasry Asfura, un mandatario proveniente de una familia palestina, cercano a Trump y a Netanyahu. Durante su toma de posesión en enero, el pastor Gerardo Irías le entregó una Biblia como símbolo de guía para su gobierno.
"A estos gobiernos les resulta útil el acercamiento a Israel en el ámbito interno porque les permite cultivar el apoyo de la población protestante evangélica, gran parte de la cual respalda a Israel por motivos teológicos", asegura Pereira.
[BBC]
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