
Silencios, apellidos pesados y una avioneta: la trama que incomoda a Rosario

La caída —o mejor dicho, el aterrizaje fallido por falta de combustible— de una avioneta vinculada al tráfico de drogas en Rosario de la Frontera abrió una grieta incómoda ya no se discute sólo el cargamento ni el operativo, sino quiénes rodean la finca donde terminó la aeronave, quién manda en el Aeroclub local y qué nombres aparecen cuando se levanta apenas un poco el mantel del poder territorial. 
Las preguntas, lanzadas a viva voz en El Murishow, vienen cargadas de pólvora y no son menores:¿de quién es la finca? ¿quién la usa? ¿quién habilita que una avioneta pueda bajar en ese campo sin demasiadas trabas? Y, sobre todo: ¿a quién incomoda este tema?
La finca y un arrendamiento que apunta siempre al mismo apellido
Cuando los investigadores consultaron los registros, la propiedad figura a nombre deMario Luque. Hasta ahí, simple. El problema arrancó cuando se lo llamó para que explicara qué ocurría en su terrenoautos entrando, hombres armados, movimientos nocturnos y una avioneta que no cayó sino que descendió con destino marcado.
Luque respondió quela finca está arrendada. En la zona, el nombre que circula como arrendatario esEmilio Argentino “Milo” Olmedo, sobrino directo deAlfredo Olmedo, divulgó el periodista Murillo. Ese solo dato reconfiguró el mapa la sospecha dejó de ser sobre un campo aislado y pasó a rozar a una familia con peso político y económico en Rosario de la Frontera.
Saha Dietrich, antecedentes que nadie quiere recordarEl otro nombre que aparece, señalado una y otra vez por el diputadoGustavo Orozco, es Saha Dietrich, conocido en la zona y con una condena por narcotráfico que le valió dos años y medio de prisión. 
Dietrich tiene tierras en el mismo corredor rural, pero no donde cayó la nave. Al exponerse la situación, el intendente Kuldeep Singh, accedió a ser entrevistado por Murishow y reconoció que Dietrich trabaja en el municipio. "En su momento tuvo una condena y la cumplió. Es una persona que conoce muy bien el manejo operativo del canchón y le di una oportunidad de trabajo, de eso trata", dijo.
No es el único. Entre los detenidos por el operativo figura un hombre apodadoAle, señalado como encargado de una finca vinculada a referentes de la política local. 
El Aeroclub y una pregunta que nadie puede esquivarLa diputadaSocorro Villamayorlanzó al aire una duda que, curiosamente, nadie del entorno oficial quiso contestar:¿Quién preside el Aeroclub de Rosario de la Frontera?
La respuesta, según distintas fuentes del ámbito aeronáutico local, apunta a“El Pelado” Lanosa, un histórico empleado deAlfredo Olmedo,lanzó Murishow en su programa.Y no es un detalle menor Lanosa suele usar, según cuentan pilotos y socios, una camisa con el logo de Alfredo Olmedo S.A., señal de una relación laboral extendida en el tiempo.
Si el presidente del Aeroclub trabaja para el mismo apellido que aparece en el arrendamiento de la finca, el escenario se torna más que sugestivo. Y si a eso se suma queOlmedo era —hasta hace no mucho— el único referente político de la zona que tenía avioneta propia, el rompecabezas empieza a ordenarse solo. 
¿Por qué —plantean en el Murishow— Alfredo Olmedo guarda silencio?
¿Por qué no aclara si su sobrino es arrendatario?
¿Por qué no despeja las dudas sobre su influencia en el Aeroclub?
¿Por qué calla cuando el tema ya escaló de simple curiosidad mediática a preocupación judicial?
El eje de la polémica no es la avioneta. Es elcircuito de poder que aparece cuando se indaga alrededor fincas arrendadas entre nombres que se repiten, un aeroclub manejado por empleados de un mismo sector político, antecedentes penales que vuelven a escena y un clima local donde todo el mundo sabe algo, pero nadie quiere firmar una frase.
Preguntas que siguen en el aireMientras la causa avanza, lo cierto es que el episodio dejó al descubierto una trama donde política, tierra, aviación y narcotráfico se cruzan sin disimulo. Y, en esa línea, resulta inevitable volver a la pregunta que encendió la mecha:¿La avioneta cayó por casualidad o descendió donde sabía que debía descender?
Porque en Rosario de la Frontera, más que una narcoavioneta, lo que cayó fue el velo sobre un entramado que ahora la justicia no puede evitar mirar de frente.
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